La moderación de las tasas largas en Estados Unidos coincide con una creciente preocupación por el financiamiento de la inteligencia artificial, el endeudamiento de las empresas tecnológicas y el impacto de la guerra sobre la inflación. Mientras los inversores recalibran sus expectativas, el mercado pone a prueba la solidez del auge de la IA y sus posibilidades de sostener el rally bursátil.









